lunes, 28 de abril de 2008

IL CORSARO

LIBRETO
Se puede encontrar en bilingüe (italiano-español)
AQUÍ

SINOPSIS
Il Corsaro
, melodrama trágico en tres actos con libreto de Francesco Maria Piave a partir del poema dramático The Corsair de Lord Byron, estrenado en el Teatro Grande de Trieste el 25 de octubre de 1848, con dirección del primer violín Giuseppe Alessandro Scaramelli (se detallan a continuación los intérpretes del estreno)



Corrado (tenor).......................... Gaetano Fraschini
Gulnara (soprano).......................Marianna Barbieri-Nini
Seid (barítono)........................... Achille De Bassini
Medora (soprano)...................... Carolina Rapazzini
Selimo (tenor)............................ Giovanni Volpini
Un Eunuco (tenor)..................... Francesco Cucchiari
Un Esclavo (tenor)..................... Stefano Albanassich


Los cantantes principales eran los habituales: Fraschini- tenor favorito de Verdi- había estrenado Alzira, la Barbieri-Nini estrenó Macbeth e I due Foscari; el barítono Bassini participó en el estreno de I due Foscari y también lo haría en las futuras Luisa Miller y La Forza del Destino.


La obra está dividida en tres actos y su acción tiene lugar en una isla del Egeo y en la ciudad de Corone a principios del XIX.


ACTO I: En la isla que les sirve de refugio, los corsarios celebran el placer que les aporta una vida desenfrenada y libre aunque llena de peligros. Corrado, que se ha hecho corsario por la mala relación que mantiene con sus semejantes, se siente encadenado a un destino sombrío y le está vedado el regreso a una vida feliz y respetable. En medio del entusiasmo de todos sus hombres, Corrado expone sus intenciones de enfrentarse a los musulmanes.

En sus aposentos, Medora se reune con su amante Corrado a quien desearía retener pues ha tenido funestos presentimientos. Pero Corrado sigue firme en su decisión de hacer frente a los turcos y se aleja de ella, pese a la tristeza que supone la separación.


ACTO II: En el harén de Seid, en la ciudad de Corone, las odaliscas adornan y festejan a Gulnara, la favorita del Bajá. Ella recuerda su patria con nostalgia. Un eunuco interrumpe la reunión para invitar a Gulnara a una fiesta que va a dar Seid con motivo de la próxima victoria sobre los corsarios que están asediando la ciudad.


En el puerto de Corone, Seid con su oficial Selimo, agradece a Alá su protección. Mientras se prepara la defensa. Corrado se presenta ante Seid disfrazado de derviche, distrayendo así la atención de los musulmanes, momento que los compañeros corsarios aprovechan para quemar sus naves y asaltar el serrallo.


Corrado, ya sin disfraz, encabeza el ataque de sus hombres y acude en ayuda de las mujeres atemorizadas, salvando a Gulnara de morir entre las llamas. Pero Seid y los suyos se han recuperado del sorpresivo asalto y detienen a Corrado. Gulnara queda impresionada por el aspecto y el arrojo del jefe de los corsarios e intercede por su vida. Pero Seid ordena que sea ejecutado.


ACTO III: Seid está celoso por la pasión que Corrado ha despertado en su esclava favorita Gulnara y esto le hace reafirmarse aún más en que el prisionero debe de ser ejecutado. Gulnara odia a Said y decide que es la hora de su venganza: dispone de una barca para la huída y compra con dinero la fidelidad de los carceleros de Corrado. Libera al corsario de la cárcel donde lo tienen encadenado. Después Gulnara incita a Corrado a que mate a Said mientras duerme. Corrado rechaza tan infame propuesta y es Gulnara la que mata a Said, huyendo luego juntos.


En la isla corsaria, Medora está convencida de que su amado ha muerto. No pudiendo soportar este pensamiento, ingiere un veneno. Cuando Corrado regresa, apenas tiene tiempo para despedirse de ella. Corrado se arroja al acantilado desesperado. Gulnara cae a tierra destrozada.




PRESENTACIÓN
Il Corsaro” tiene un mal número para los supersticiosos pues es la 13ª ópera del maestro de las 28 que compuso. Dado que es prácticamente desconocida tanto en música como incluso en título, pues la mayoría no lo asocia con Verdi, en un intento de “incitar a la escucha”, me ha parecido oportuno incluir algunos audios.

Vamos a empezar por el aria de Medora del Acto I “Non so le tetre immagini” (introducida por el arpa, el violonchelo y el contrabajo) que es con seguridad la parte de la ópera que mas ha perdurado en el recuerdo, con el recitativo previo “Egli non riede ancora”. Teóricamente exigiría una soprano lírica amplia- como conviene a su psicología de enamorada bondadosa y doliente- pero por su atractivo, ha sido cantada por virtuosas de diferentes tesituras como por ejemplo:

AUDIO 01.1


La segunda audición corresponde al tenor (Corrado), rol de vocalidad robusta, con dificultades notables y con un peso musical considerable a lo largo de toda la obra. En su imponente aria de salida “Tutto parea sorridere”, y la cabaleta “Si, de’ corsari il fulmine”, se define en ella con claridad la situación personal por la que está pasando el protagonista: tiene un destino inexorable que le aprisiona y del que no puede salir.

AUDIO 02.1


El personaje de Gulnara, de carácter combativo y con mayor emotividad que Medora, es el tercer vértice del triángulo amoroso de esta historia. Curiosamente el rol está escrito también para soprano, con un requerimiento que podría ser, en principio, de soprano spinto pues le va bien a su personalidad. Su importante escena de salida en el Acto II esta dividida en un recitativo “Ne sulla terra” en el que demuestra su odio por el Bajá Seid, seguido del Aria propiamente dicha “Vola talor dal carcere” que es un ensoñador recuerdo belcantista a su cielo natal, para acabar la escena con esperanza en la segunda parte del aria “Ah conforto è sol la speme”, donde desea vivamente que cambie su suerte.

AUDIO 03.1
AUDIO 03.3

Y para que no falte de nada, vamos con el malo de la función, el Bajá turco Seid de este “Rapto del serrallo” tan particular, quien, a diferencia del personaje equivalente de la obra mozartiana (que sólo recita), canta en la tesitura de barítono y es mucho más severo que aquel. Su principal intervención en el Acto III, es una escena bastante convencional, en la que expresa una mezcla de celos y odio, como es habitual dividida en tres partes “Alfin questo corsaro è mio prigione!", “Cento leggiadre vergini” y por último “S’avvicina il tuo momento”:

AUDIO 04.1



GÉNESIS Y ESTRENO DE "IL CORSARO"
Verdi había firmado un contrato en 1845 con el editor Lucca comprometiéndose a componer una nueva ópera para un gran teatro italiano cuyo estreno debía realizarse necesariamente en 1848.


Este año de 1848 (recordemos que Verdi lo pasó en París) fue particularmente ingrato para los italianos ya que a pesar de conseguir con guerrillas urbanas la expulsión de los austriacos de Venecia y Milán (las famosas 5 jornadas milanesas) y a pesar de estar apoyadas estas insurrecciones con la declaración de guerra a Austria del rey piamontés Carlos Alberto de Saboya (padre de Vittorio Emanuele, el de VIVA V.E.R.D.I.), Italia tuvo finalmente que capitular en esta su primera guerra de independencia, volviendo las cosas a como estaban.


El manuscrito de Piave obraba en poder de Verdi desde diciembre de 1846, sin que el maestro se interesara por Il Corsaro hasta los últimos días de 1847. En dos meses terminó la partitura y, de inmediato, se la envió a Muzio con instrucciones muy precisas sobre la manera en que debía interpretarse la música y el encargo de reclamar a su editor los mil doscientos napoleones que le debía. Al mismo tiempo escribía a Lucca para aclararle que a cambio de esa suma podía hacer lo que quisiera “con el libreto y la música, en Italia como en los demás países”, es decir, cedía al editor milanés la explotación en exclusiva de su obra, demostrando así un total desinterés por la suerte que pudiera correr la “criatura”.


Verdi no asistió al estreno: prefirió quedarse con Giuseppina en París. Dicho estreno tuvo lugar en el Teatro Grande de Trieste el 25 de octubre de 1848. Resultó ser uno de los mayores fracasos profesionales de Verdi: con una fría acogida por parte del público, consiguió tres representaciones y sólo se aplaudieron dos arias y los decorados. En la década posterior se ofreció en no más de cuatro ciudades, entre ellas Turín y Milán (en el Teatro Carcano). Todo ello afianzó el desinterés inicial del compositor.


Las causas de este fracaso del estreno no pueden buscarse en los intérpretes pues todos eran excelentes y habían cantado ya varias de sus obras. Más bien hay que encontrarlas en el libreto y las pocas ganas con que Verdi realizó el encargo de una manera apresurada. Si bien inicialmente el maestro se sintió muy atraído por musicar la historia de este héroe romántico, el libreto de Piave no le satisfizo pues los personajes se movían más por instinto o inercia que por asociaciones mentales medianamente lógicas. No quiso entrar a modificarlo porque ya no había tiempo suficiente para hacerlo. Si a esto unimos la poca simpatía que tenía por el editor Lucca, un cierto agotamiento artístico y que estaba ocupado en esos momentos en proyectar una ópera que resultaba para él mucho más atractiva (Luisa Miller), podrá comprenderse con facilidad que Il Corsaro sea considerada como una obra menor en la carrera del compositor y que se represente en contadas ocasiones.


La partitura se concreta en la suma, más o menos bien organizada de números sueltos propiamente verdianos como arias, duetti, concertantes, finales y escenas corales, mezclados con algunos momentos de experimentación que encontrarán su fortuna en obras posteriores como el gran concertante final del Acto II con una apasionada inquietud melódica y armónica que parece anticipar el fin de un período e introducir al Verdi mas maduro. Como corresponde a la sólida experiencia ya adquirida por el compositor, la instrumentación está muy cuidada y es sobria y precisa, justo la necesaria para dar el colorido adecuado a cada momento y situación.


Es muy curiosa la distribución vocal de esta ópera: hay un destacado, amplio y robusto papel para tenor, existe también un barítono rival y malvado pero, las dos partes femeninas, muy importantes ambas, se confían a dos sopranos. Una, Medora, exigiría, al menos en teoría, una soprano lírica de cierto peso, como corresponde a su personaje angelical y puro mientras que Gulnara sería, por lo menos, una spinto por su mayor compromiso dramático y su personalidad algo más conflictiva. Como dato curioso, decir que Giovanni Pacini en 1831 estrenó otro Corsaro cuyo papel principal era “una contralto in travesti” a la manera rossiniana.


Llegados a este punto es necesario que nos preguntemos ¿Es realmente tan malo Il Corsaro como dicen algunos críticos? Parece un juicio severo que no tiene en cuenta los bellos momentos de la partitura la cual, según mi opinión, “sabe” a Verdi por todos sus poros. Pienso que es mas que disfrutable, muchísimo mas distrutable que Jérusalem y algunas otras “risorgimentales”. Sin embargo, si se ve representada, pierde aliciente porque no tiene verdaderas virtudes teatrales y dramáticas ni tampoco existe demasiado desarrollo escénico, más bien cuadros independientes con poca relación entre sí que no acaban de encadenar la historia (yo no la he visto nunca en directo pero tengo una grabación de la RAI del 2001 en Lecce).


Melódicamente hay páginas muy atractivas: desde el Preludio inicial (que describe una tormenta y se repetirá casi al final de la ópera), con una hermosa intervención del clarinete, hasta los tres actos en que se divide la obra. En el Acto I destacan la imponente aria para tenor “Tutto parea sorridere” de elegante diseño con su correspondiente cabaleta “Si, de’ corsari il fulmine”, capaz de definir fielmente la situación del protagonista; y también el aria de Medora “Non so le tetre immagini”, que ha interesado a artistas tan diferentes como Maria Callas, Beverly Sills o Fiorenza Cossotto y es, sin duda, la parte de esta ópera que mas ha perdurado en el recuerdo. En el Acto II el aria de Gulnara “Vola talor dal carcere” y en el Acto III el aria del barítono “Alfin questo corsaro è mio prigione!”, ambas algo mas convencionales. Importante la escena de la cárcel (Acto III) con otra estupenda aria para tenor “Eccomi prigioniero” introducida por el canto desolador del violonchelo y la viola, seguida del conmovedor dúo entre Corrado y Gulnara. Por último, el terceto final de la obra, romántico y sentido, y probablemente lo mas logrado, con una inusual combinación vocal (tenor y dos sopranos).


A pesar de ser una ópera de importancia menor, no han sido pocas las representaciones dadas en los últimos cuarenta y cinco años, como la que se efectuó en 1962, en forma de concierto, en el patio del palacio ducal de Venecia. De ella existe una anécdota curiosa: cantaba Maria Battinelli como Medora y por aquello del clima veneciano, la tarde del concierto se quedó casi sin voz; como no tenía sustituta se vio obligada a cantar y se armó en el tercer acto un pandemonium general entre el público, lo que prolongó la terminación de la obra mas de lo previsto, juntándose a los gritos, el sonido de las doce campanadas del campanario de San Marcos que sólo se había bloqueado imprudentemente hasta las 23,30 horas.


En este mismo lugar y en 1963 se hizo otro concierto, esta vez con Angeles Gulín, quien cantó también la obra en la Fenice en 1971 bajo la batuta de López Cobos. En 1981 la protagonizó Carlo Bergonzi y en 1986 se dio en la francesa Arena de Nimes a cargo del jovencísimo director Patrick Fournillier. José Cura la cantó en Turín con Maria Dragoni y Barbara Frittoli en 1996 y Alberto Cupido recordó su estreno en Trieste en 1999.


Lecce, la patria chica de Tito Schipa, la acogió en 2001, en producción de Mauro Avogrado y el Teatro Regio de Parma le daba cabida en el Festival Verdi de 2005; casi al mismo tiempo José Cura la estrenaba en el Liceo barcelonés (06-02-2005), estreno que, en palabras de Fernando Fraga, fue “una triunfal sesión concertística” donde estuvo acompañado por Marian Mescheriakova, Susan Neves y Carlo Guelfi.


De la presentación en el Liceo barcelonés, me limito a copiar lo siguiente: “La anécdota vino de manos de un imprudente espectador - al parecer alguno de los ofendidos por el percance vivido entre el tenor José Cura y un sector del público en las representaciones de Il trovatore del Teatro Real - al gritar un despropósito dirigido al tenor argentino en medio de su intervención después del entreacto, la reacción del resto del público no se hizo esperar, desaprobando tal inoportunidad con una ovación de aplausos y bravos hacia el tenor”.




DISCOGRAFÍA

Existen realmente pocas grabaciones de Il Corsaro, de entre las que destaca este AUDIO:


Lamberto Gardelli (1975)
Corrado José Carreras
Medora Jessye Norman
Gulnara Montserrat Caballé
Seid Gian Piero Mastromei
Selimo John Noble
Orquesta: New Philarmonia
Coro: Ambrosian Singers
Grabado en estudio
Philips

Respecto a DVD esta sería la más recomendable grabada por la RAI en el Teatro Politeama de Lecce el 28 de febrero de 2001:



DVD- Carlo Palleschi (2001)
Corrado Walter Borin
Medora - Paula Almerares
Gulnara - Chiara Taigi
Seid - Antonio Stragapede
Coro de la Fondazione "Mario Del Monaco"
Orquesta de la Fondazione I.C.O. "Tito Schipa" di Lecce