jueves, 29 de mayo de 2008

ERNANI

LIBRETO
Libreto en italiano y español que se puede encontrar
AQUÍ

SINOPSIS ARGUMENTAL
Drama lírico en cuatro partes con libreto de Francesco Maria Piave a partir del drama “Hernani ou l’honneur castillan (Hernani o el honor castellano)”, de Víctor Hugo, estrenado en 1830. La premier mundial tuvo lugar en el Teatro de La Fenice de Venecia el 9 de marzo de 1844, dirigida por el primer violín Gaetano Mares y con los siguientes intérpretes:


* Ernani (tenor), Carlo Guasco
….. [bandido de origen noble]
* Don Carlo (barítono), Antonio Superchi
….. [Carlos I rey de España]
* Don Ruy Gómez de Silva (bajo), Antonio Selva
….. [grande de España]
* Elvira (soprano), Sofía Loewe
….. [sobrina y prometida de Silva]
* Giovanna (soprano), Laura Saini
….. [nodriza de Elvira]
* Don Riccardo (tenor), Giovanni Lanner
...... [escudero del rey]
* Jago (bajo), Andrea Bellini
…... [escudero de Silva]
* Rebeldes, bandidos, caballeros y damas


* Escenografía, Francesco Bagnara, realizada por Pietro Venier
* Director de coro, Luigi Carcano
* Al cémbalo, Giuseppe Verdi (tres primeras), luego Luigi Carcano


La acción se desarrolla durante 1519, en las montañas de Aragón, en el castillo de Silva, en Aquisgrán y en Zaragoza


ACTO I (El bandido): Ernani, un noble proscrito cuyo verdadero nombre es Juan de Aragón, ha sido despojado de sus bienes y desterrado por el rey. Se halla escondido en un solitario lugar de las montañas de Aragón acompañado de sus seguidores, todos ellos convertidos en bandidos. Ernani cuenta a sus hombres que está enamorado de Elvira y que ésta va a ser obligada a casarse con su tío y tutor. Todos los bandidos comprenden su pena y acceden a seguirle hasta el castillo para ayudarle a raptarla.


En los aposentos del castillo, Elvira espera ansiosa la llegada de Ernani que va a liberarla del odiado matrimonio con su tío. Pero quien hace aparición, vestido con ropas modestas para no ser reconocido, es el propio rey Carlo que también ama a Elvira e intenta en vano huir con ella. Ésta le rechaza y entonces quiere obligarla pero irrumpe Ernani a tiempo de impedir a su enamorada que se hiera con un puñal al no tener otra salida. Los dos hombres se reconocen al instante y conmovido por el gesto de Elvira, Carlo aconseja a Ernani que huya y salve su vida. Justo en ese momento aparece Ruy Gómez de Silva y su asombro es paralelo a su ira al ver que la mujer a la que ama es asediada por dos individuos en su propia fortaleza. Desafía a los intrusos pero la llegada de Don Riccardo provoca que se descubra la identidad del rey y Silva no tiene más remedio que inclinarse ante Carlo. Éste pide que le ayude en sus pretensiones de acceder al trono imperial de Carlomagno y reconoce a Ernani como un hombre de su séquito para que pueda salir inmune. El acto termina con Ernani clamando venganza y con Elvira renovándole sus promesas de fidelidad.


ACTO II (El huésped): En el castillo se festeja el inminente matrimonio de Silva con Elvira. Ernani ha desaparecido perseguido por orden del rey Carlo quien ha propagado la noticia de su muerte y por esta razón Elvira ha accedido al matrimonio. Un caballero anuncia la llegada de un peregrino en busca de refugio y Silva cree que el darle posada traerá buena suerte al nuevo enlace. Cuando entra Elvira vestida de novia, descubre que el peregrino es Ernani. Ella le revela que había decidido suicidarse ante el altar, convencida como estaba de su muerte. Silva, que había salido para ordenar la defensa del castillo ante las asechanzas de Carlo, encuentra, a su vuelta, abrazada a la pareja. No obstante, ante la llegada del rey, esconde a Ernani considerando el derecho de hospitalidad como sagrado.


Entra Carlo que viene reclamando a Ernani pero Silva se niega a cederlo y, en represalia, se lleva a Elvira como rehén. Cuando quedan solos, Silva invita a Ernani a un duelo pero éste no quiere luchar con quien le ha salvado la vida. Le expone el peligro que corre Elvira al estar también Carlo enamorado de ella y le convence de unir sus fuerzas con las suyas para vengarse del rey. Una vez conseguido ese objetivo, Silva puede disponer libremente de la vida de Ernani, quien da su cuerno de caza en prenda de juramento: si Silva lo hace sonar, Ernani deberá morir.


ACTO III (La clemencia): Carlo medita ante la tumba de Carlomagno en las catacumbas de Aquisgrán, bajo el gran vestíbulo donde los Electores se reúnen para designar al nuevo emperador de Alemania. Carlo se esconde en ese lugar para sorprender a los conspiradores que han de juntarse allí mismo, pues tiene conocimiento de un complot contra su vida. Llegan los confabulados entre los que están Silva y Ernani. Echan a suerte quien será el encargado de dar muerte al rey. El elegido es Ernani y entonces Silva le ofrece librarle del juramento de muerte que mantienen si le cede el puesto a él. Ernani no acepta. Suenan tres salvas de cañón anunciando la elección de Don Carlo como emperador y éste aprovecha el momento para ordenar la captura de los conjurados. Invaden la escena una multitud de soldados y también Electores y cortesanos, entre los que se encuentra Elvira. Carlo ordena que los nobles sean ejecutados y el resto enviados a mazmorras. Ernani se da a conocer como noble y reclama su derecho a que le ejecuten. Elvira pide clemencia al rey. Carlo, para comenzar bien su reinado, en un gesto de magnanimidad, indulta a todos y consiente en el matrimonio de Elvira con Ernani, al que reconoce como duque. Los presentes elevan sus voces para elogiar las buenas intenciones del emperador, excepto Silva que reclama venganza.


ACTO IV (La máscara): En las proximidades de Zaragoza y en el castillo del rehabilitado Ernani como don Juan de Aragón, se celebra su boda con Elvira con un baile de disfraces. Entre los invitados destaca un siniestro personaje cubierto por una máscara. La fiesta se interrumpe con el sonido de un cuerno de caza. Ernani reconoce al momento su significado y aleja a Elvira de la estancia con el pretexto de que se encuentra mal por una vieja herida y necesita que vaya a buscar medicinas. Cuando se quedan solos, Silva se despoja de su antifaz y exige el cumplimiento de la promesa: le ofrece el puñal o el veneno como alternativa. Regresa Elvira y dándose cuenta de todo, suplica a Silva piedad para Ernani. Pero en honor al pacto, Ernani se apuñala maldiciendo a su perseguidor. Elvira se desploma a su lado mientras Silva se regocija al ver cumplida su venganza.


LA GÉNESIS
Después del estreno de Nabucco (primavera de 1842), el empresario de La Fenice de Venecia (el conde Alvise Mocenigo) demostró interés por representar en su teatro una nueva ópera verdiana ofreciendo ventajosas condiciones económicas. Verdi no pudo aceptar pues estaba todavía comprometido con La Scala para “I lombardi alla prima crociata”. Mocenigo volvió a la carga cuando esta última se estrenó (febrero de 1843) y ambos se pusieron de acuerdo para representar Nabucco en Venecia (alcanzó 25 funciones) y luego “I lombardi” (que en Venecia resultó un fracaso). La dirección de La Fenice insistió nuevamente en que compusiera una ópera para la que había que buscar un título, un libretista y los términos financieros del contrato. Las negociaciones económicas fueron arduas y en ellas Verdi consiguió imponer su voluntad después de batallar duramente con Mocenigo: así se demuestra en una carta al citado empresario del 3 de mayo de 1843 en la que le pide, sin posibilidad de rebaja, 6.000 liras austriacas y la propiedad de la partitura.

Como el compositor era consciente de que tenía que cambiar de género si no quería repetirse, entre las condiciones exigió su absoluta libertad para elegir el argumento y el libretista. Después de muchas y largas vacilaciones, Verdi se decidió por Ernani- drama totalmente centrado en los conflictos individuales de los protagonistas- que marca el primer acercamiento del compositor a las poéticas del teatro romántico europeo. Respecto al libretista y tras haber descartado varias posibilidades (entre ellas una nueva colaboración con Solera), eligió finalmente a Francesco Maria Piave, recién contratado como poeta en el teatro veneciano de La Fenice y destinado a convertirse, con sus diez libretos para Verdi, en su mas prolífico y dúctil colaborador.

Después de superar algunas reservas por parte de Verdi, el compositor y su nuevo libretista empezaron a congeniar: existe abundante correspondencia que demuestra la simpatía recíproca. El libreto fue prácticamente escrito en conjunto ya que Verdi guiaba la pluma del poeta pidiéndole “brevedad y fuego” y, a veces, le aconsejaba ceñirse al texto de Hugo. El libreto quedó terminado a mediados de noviembre pero desde hacía varias semanas, la censura austriaca estaba revisando las partes que le iban enviando y exigió muchas modificaciones. La exaltación del bandolerismo, la representación en escena de una conspiración contra el poder, la ridiculización del personaje del soberano a quien el público podía identificar fácilmente con el emperador de Austria, todo esto amenazaba con propagar los ideales patrios y atentar contra el orden público. De manera que Verdi tuvo que reprimir su rabia y aceptar retoques. Estas modificaciones y la intervención personal del conde Mocenigo hicieron que, por fin, fueran superados los problemas de censura.

Cuando llegó a Venecia el maestro a principios de diciembre, la partitura estaba muy avanzada. Todavía faltaban los últimos retoques, incorporar las modificaciones de la censura y musicar todo el cuarto acto que el libretista aún no le había entregado. El clima veneciano agravó el estado de salud de Verdi junto con el estrepitoso fracaso de “I lombardi alla prima crociata” que fue rotundamente silbada, el pánico escénico que siempre le entraba en los estrenos y las relaciones bastante tensas con la dirección de La Fenice por causa de la elección de los cantantes.

Respecto a este último punto decir que al principio le impusieron escribir el papel protagonista para una contralto (Carolina Vietti) aunque luego fue cambiado por un tenor (Domenico Conte) que no gustaba en absoluto a Verdi por lo que tras mucho insistir, accedieron a intentarlo con Raffaele Vitale, que tampoco le satisfizo, por lo que quedó definitivamente decidido que fuera el mas experimentado Carlo Guasco. Como el bajo Mei (encargado del rol de Silva) declinó cantarlo, Verdi buscó un sustituto entre los miembros del coro (Antonio Selva). También con la soprano Loewe tuvo dificultades pues le exigía que la ópera concluyera con un rondó final a ella dedicado. Es bien sabido que la obra termina en un terceto (Ernani, Elvira y Silva) y el argumento del maestro para no acceder a componer el rondó fue: “Y los otros dos ¿que harán?”.

Toda esta serie de dificultades se agravaron aún mas pues el tenor Guasco no pudo llegar a Venecia hasta comienzos de enero lo que le obligó a trabajar día y noche para aprenderse el papel. Tal era el estado de ánimo de Verdi, que en una carta a Luigi Toccagni (periodista de Milán), decía: “Le escribo con lágrimas en los ojos y no pienso en otra cosa que en irme de aquí”. A pesar de todo, llegaron al ensayo general en un clima que daba por supuesto el éxito de la obra. Por toda la ciudad circulaban copias de la partitura y en las plazas y a lo largo de los canales, la gente cantaba las principales arias de la ópera. Llegados de otras ciudades de la Italia del norte, entre ellos Milán, grupos de admiradores formaban fila ante las taquillas de La Fenice para
asegurarse de conseguir entradas para el estreno que tuvo lugar el 9 de marzo de 1844. Pero el mismo día del estreno hubo numerosos problemas: Guasco se enfadó, gritó y casi no le quedó voz para la función, a la Loewe se le escaparon en el escenario algunas notas falsas y una parte de los decorados no llegó a tiempo por lo que tuvieron que arreglarse con lo que tenían.

Pero el público, conquistado de antemano y fascinado por la belleza de la música, pasó por alto los inconvenientes, aplaudiendo todos los pasajes y llamando al compositor a escena al final de cada acto. Verdi podía seguir renegando y quejándose de no haber tenido “simplemente cantantes que sepan cantar”, pero estaba claro que había aprobado su examen ante un público con fama de difícil. Lo mimaban. Lo acompañaban al hotel después de la funciones. Era recibido y tratado con honores en los palacios de los ricos patricios. Todas las personalidades de renombre de la ciudad, consideraban un honor frecuentarlo.

Decir finalmente que en Nápoles (1847) y como siempre por motivos de censura, se representó con el título de “Il proscritto ossia il cosaro di Venecia” y en el Teatro Carolina de Palermo como “Elvira d’Aragona” en 1844.

VALOR MUSICAL Y DRAMÁTICO
Verdi, después de “I Lombardi”, quiso avanzar hacia un nuevo objetivo: la creación de personajes con caracteres psicológicamente más elaborados. Para intentar alcanzar su deseo, solicitó de su nuevo libretista Francesco Maria Piave- por entonces un novato en el oficio- que se eliminara de Ernani (primera ópera donde Verdi pudo elegir argumento) cualquier cosa superflua, dejando bien clara y perceptible la acción. Por tanto el compositor se involucró en el guión y dejó al poeta la redacción de los versos: del encadenamiento de los hechos, él sería prácticamente el responsable. Merece destacarse que Ernani es la primera ópera con “tema español”, aspecto que va a ser bastante recurrente en su producción.


Elegir como argumento un drama de Víctor Hugo tenía desde luego su importancia. Hoy día y con perspectiva histórica, nos podemos dar cuenta de la preocupación del compositor por la base literaria de sus obras. Es un tema que llegaría a obsesionarle. Recordemos que trabajó con piezas de Shakespeare, Schiller, Dumas, el Duque de Rivas, García Gutiérrez y lord Byron. Obras que, en su mayor parte, están encuadradas en el pleno romanticismo con todas las características que ello conlleva. Víctor Hugo era un poeta maldito, un vanguardista cuyas obras se consideraban subversivas e inmorales. Además el hecho de que un bandido fuera el protagonista de una ópera era algo casi inconcebible para la época.


Ernani es una ópera romántica en el sentido literal de la palabra y eso resulta sospechoso a los ojos de nuestro siglo pero era perfectamente creíble en su tiempo donde dominaba el sentimiento romántico. El libreto se hace más y más dinámico de un acto a otro: el primer acto se prolonga por espacio de casi una hora e incorpora primero al tenor y luego a la soprano, donde establecen su personalidad y las emociones que les impulsan. Con la entrada del barítono y el bajo, la historia comienza a moverse y desde ese momento hasta el fin de la ópera, sucede en rápida progresión y se va desprendiendo de todos los elementos externos hasta llegar al último acto en que solo se enfrentan los tres protagonistas. La música de Verdi armoniza con los personajes y su dilema romántico, pero no puede ser calificada como ópera de charanga: posee un fuerte acento, contiene rudeza y extroversión pero también momentos verdaderamente líricos. En definitiva, el resultado global es un bel canto de primera clase.


La rápida progresión en la acción, da ocasión al músico para demostrar su inagotable talento melódico y su certera habilidad teatral: hasta llegar a Rigoletto, nunca una partitura verdiana estuvo tan colmada de melodía. Son melodías sencillas y también elaboradas, expresando sentimientos tradicionales (el honor, el trono sin amor, el desafío o la traición). Es un caudal de canto, a veces, gallardo y declamatorio, a veces, orgulloso y vehemente. Ernani viene a ser como la quintaesencia del Verdi juvenil por la espontaneidad, fuerza, energía y vitalidad de su inspiración. Casi no hay una página que parezca inferior a otra y tampoco hay momentos innecesarios y banales.


Su argumento- a diferencia de Nabucco e I Lombardi- no estimulaba el fervor patriótico pero hay un momento del coro (Si ridesti il leon di Castiglia- que despierte de nuevo el león de Castilla) que pronto se transformó popularmente en (“Si ridesti il leon di Venezia”). También la célebre aria inicial de Elvira (“Ernani! Ernani, involami”) se tomaría- según cuenta la tradición bastantes años después- como un ruego a la joven Italia para que Víctor Manuel, rey del Piamonte, la liberara del abrazo aborrecido del Imperio Austro-Húngaro.


Los apuros vividos por Verdi para ponerse de acuerdo tanto en cantantes como en el tema a elegir en esta su quinta ópera, fueron múltiples. Pero Verdi, de apenas treinta años y un “recién llegado”, supo mantener con mano firme tanto a los cantantes como a la dirección del teatro y los resultados se justificaron ampliamente: Nabucco- a los ojos de sus compatriotas- le había elevado al primer rango entre los compositores nativos pero Ernani iba a hacerle internacionalmente famoso. Fue un éxito el estreno pero Verdi esperaba más: la mala interpretación de los cantantes conspiró, sin duda, contra él.


Ernani permaneció durante largo tiempo en el repertorio italiano mientras que óperas como Nabucco, Luisa Miller y el propio Macbeth se sumirían temporalmente en el olvido. ¿Cuál fue el secreto de su perdurable popularidad? Sin ninguna duda su fértil metodismo emparejándose con otra de las óperas favoritas del siglo: Il Trovatore. También tiene mucho que ver en ambas la gran dificultad de sus líneas vocales.


Con Ernani, Verdi impuso el vitalismo de la narración vocal y un romanticismo que se acercaba a la sensibilidad tanto de los protagonistas como del resto de los humanos de aquel tiempo y constituyó un firme paso en la afirmación de las ideas del autor, que ya empezaba a separarse de lo establecido, desarrollando su “estilo verdiano” pues siguió dando importancia a las voces pero la partitura orquestal comenzó a cobrar mucha mas fuerza.


LOS PERSONAJES
Decir, en primer lugar, que los personajes son de una sola pieza, salvo el rey Carlo- con algo más de complejidad- pero todos tienen una carga vital que no necesita mayor diversidad dramática.

El Coro sigue manteniendo una destacada actuación pero limitándose, en esta ocasión, a servir de telón de fondo para el drama, aportando el colorido característico. Son los cuatro solistas (tenor, soprano, barítono y bajo) los que llevan adelante la trama de la ópera y definen su rabiosa atmósfera romántica.

El juvenil personaje de Ernani no es una figura de cartón pues es realmente un ser humano que, eso sí, siente antes que piensa. Su actitud romántica le perjudica comparado con Silva y Carlo, ya que estos últimos resultan más creíbles según nuestras actuales costumbres. Su papel es para “un tenore di grazia” (lírico o lírico-ligero) pero también es un rol- junto con “il Duca” de Rigoletto- que lo cantan los “tenores estrella” con caracteres de voz muy diferentes tales como Pavarotti, Bergonzi, Del Monaco y Domingo por poner sólo a algunos.

Elvira es una apasionada figura femenina y, tal vez, la única heroína en la historia de la ópera que es amada por tres hombres a la vez. Papel para soprano dramática de agilidad- no tan exigente como la Abigaille de Nabucco- pero con muchos trinos y abundante coloratura. Su cruel destino la hermana con la Leonora de Il Trovatore. No es un personaje histórico sino una invención de Hugo que en el original se llamaba Doña Sol.

En cuanto a Carlo, sería considerado hoy en día como un hombre convencional. Se le presenta en la obra- en un punto de inflexión de su vida- como un presumido vástago del rey que lleva una vida de libertino y con un futuro majestuoso. Es un rol para barítono lírico de tesitura alta, poderoso de aliento y fraseo y con numerosos pasajes decorativos. Aparte de ser el inevitable rival del protagonista, ya se ha indicado que es el personaje más complejo pues aparece en él, por primera vez en las obras de Verdi, la dualidad entre sentimiento y poder.

El añoso y autoritario Silva, es el villano operístico sin igual, impulsado únicamente por su honor ofendido y su maniaca insistencia en la venganza. Su tesitura es para un bajo con canto melódico y poderoso.

FRAGMENTOS DESTACADOS
Me resulta francamente difícil extraer momentos de esta singular y querida ópera que, junto con Il Trovatore, pueden ser para mí las mejores del autor (sin olvidar La Traviata y Rigoletto), de toda su época juvenil. No obstante, debemos intentarlo y lo vamos a hacer clasificándolos por personajes.


Ernani (con coro de bandidos): Acto I-Escena 1
La escena de salida del tenor donde describe a sus hombres el previsto futuro matrimonio de Elvira con el aborrecido Silva. Compuesta de Recitativo (Mercè diletti amici- gracias queridos amigos), Aria (Come rugiada al cespite- como el rocío sobre el capullo) y la ágil Cabaleta (Oh, tu che l’alma adora- Oh tu a quién mi alma adora).


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Elvira: Acto I- Escena 2
Otra escena de salida, en este caso de la soprano, que espera con impaciencia a Ernani para fugarse. Tres son sus partes principales: Recitativo (Surta è la notte- Ha descendido la noche), Aria (Ernani, involami!- Ernani, huye conmigo) y Cabaleta (Tutto sprezzo che d’Ernani- Desdeño todo lo que no hable de Ernani). Es la única pieza solista para el personaje y tiene un impulso melódico sumamente atractivo que obliga a un canto ornamentado y poderoso.


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Silva: Acto I- Escena 2
No podía faltar la escena de salida del bajo que se queda de “piedra” al ver a dos desconocidos con Elvira. Tres partes: Recitativo (Che mai vegg’io!- Que ven mis ojos), Aria (Infelice! E tuo credevi- ¡Infeliz! Y creiste que era tuyo) y Cabaleta (Infin che un brando vindice- Mientras el viejo posea aun)


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Carlo: Acto III
Este Andante, dividido en Recitativo (Gran Dio) y Aria (Oh, de’ verd’anni miei- Oh de mis años jóvenes), constituye la página mas famosa del barítono y logra expresar la añoranza del amor y de la juventud y la melancólica soledad del poderoso, situado por encima de la humanidad pero fuera de ella.


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Coro de conjurados: Acto III
El coro de conspiradores (Si ridesti il leon di Castiglia- Que despierte de nuevo el león de Castilla), encaja a Ernani como ópera “risorgimentale” por su enarbolado patriotismo que parece escrito por el propio Solera y donde no hay mas que sustituir a Iberia y Castilla por Italia y Venecia.


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EL HERNANI LITERARIO
Hernani fue la obra con la que se produjo el triunfo definitivo del teatro romántico en París. La llamada “Batalla de Hernani” fue una algarabía de silbidos con lanzamiento de objetos livianos, pero también empujones y puñetazos entre una mayoría conservadora (partidaria del Clasicismo) y una minoría rebelde partidaria de la renovación de los cánones estéticos mediante la apertura a los valores del Romanticismo. Tuvo lugar el 25 de febrero de 1830, en una de las representaciones de esta obra.

Los jóvenes poetas y escritores, los artistas y estudiantes, hacían causa común por el nuevo estilo literario que rompía definitivamente con la regla clásica de las tres unidades y que encorsetaba la imaginación de los dramaturgos. UNIDAD DE ACCIÓN: toda la materia narrativa se organizaba en torno a una historia principal. UNIDAD DE TIEMPO: la acción representada debía transcurrir en un lapso de veinticuatro horas. UNIDAD DE ESPACIO: los acontecimientos de una obra se debían desarrollar en un mismo lugar.

En su obra teatral, Hugo pasaba por alto cualquier sombra de respeto a esas reglas: entre un acto y el siguiente transcurren meses; del escenario inicial de las montañas pasamos por Aquisgrán, Zaragoza o un castillo en España; y el triple amor de los protagonistas por Elvira diversifica la acción.

Hernani mantuvo siempre el prestigio de haber sido la obra que derribó definitivamente la fortaleza del clasicismo de la generación anterior y es lógico que llamara la atención de los compositores románticos italianos. Ya Bellini había pensado en un Ernani pero el temor por la censura y otras causas, lo apartaron de esta idea cuando había compuesto algunos fragmentos del drama musical que pasaron a otras de sus óperas. No es de extrañar pues que Verdi se sintiera atraído por esta historia de la que Piave logró un libreto bastante fiel que sólo difiere sustancialmente en su final pues Silva en el original se apuñala mientras que en la ópera se regocija.

DISCOGRAFÍA
Dos son, según mi opinión, los mejores AUDIOS de esta ópera, ambos grabados en vivo: el primero destaca por su espléndido reparto y el otro, sobre todo, por su magnífica dirección.

AUDIO 1: Thomas Schippers (1962)
Ernani
Carlo Bergonzi
Don Carlo Cornell MacNeil
Don Ruy Gomez de Silva Giorgio Tozzi
Elvira Leontyne Price
Giovanna Carlotta Ordassy
Don Riccardo Robert Nagy
Jago Ronald Reitan
Orquesta: Metropolitan Opera
Coro: Metropolitan Opera
Grabado en directo
Frequenz

AUDIO 2: Dimitri Mitropoulos (1957)
Ernani
Mario del Monaco
Don Carlo Ettore Bastianini
Don Ruy Gomez de Silva Boris Christoff
Elvira Anita Cerquetti
Giovanna Luciana Boni
Don Riccardo Athos Cesarini
Jago Aurelian Neagu
Orquesta: Maggio Musicale Fiorentino
Coro: Maggio Musicale Fiorentino
Grabado en directo
Myto; Melodram



En cuanto a DVD se recomienda:

DVD: James Levine (1983)
Ernani Luciano Pavarotti
Don Carlo Sherrill Milnes
Don Ruy Gomez de Silva Ruggero Raimondi
Elvira Leona Mitchell
Giovanna Jean Kraft
Don Riccardo Charles Anthony
Jago Richard Vernon
Orquesta: Metropolitan Opera
Coro: Metropolitan Opera
Grabado en directo
Pioneer

4 comentarios:

Sipuo dijo...

Estimado amigo:



Me gustaría proponerte un intercambio de enlaces de nuestros respectivos blogs. El mío es ‘La discoteca de HispaOpera’ (www.discosdeopera.com)

Espero que te interese. Gracias de antemano.

Un cordial saludo.

Nina dijo...

Felicitaciones por el blog. Con tu permiso, me gustaría enlazarlo con el mío.

Ernani J Pires G dijo...

A sido el pasaje d mi vida ya q la gran pregunta a llegar a una cierta edad d nuestras vidad todos queremos sabr el significado mas aya del q tu padre y padre del padre solo es mi nombre... gracias.........

Ernani J Pires G dijo...

A sido el pasaje d mi vida ya q la gran pregunta a llegar a una cierta edad d nuestras vidad todos queremos sabr el significado mas aya del q tu padre y padre del padre solo es mi nombre... gracias.........