domingo, 4 de mayo de 2008

UN GIORNO DI REGNO

LIBRETO
Se puede encontrar en bilingüe (italiano-español)
AQUÍ


SINOPSIS
La acción tiene lugar en el castillo del barón di Kelbar, cerca de Brest (Polonia) en el año 1733.


Acto I: Criados y vasallos demuestran su satisfacción por el doble matrimonio a celebrar en el castillo entre Giulietta (hija de Kelbar) con La Rocca (viejo tesorero) y la Marquesa de Poggio (sobrina de Kelbar) con el Conde Ivrea. Todos creen que está presente el rey de Polonia Stanislao pero en realidad es el caballero Belfiore quien ha asumido su personalidad para que el verdadero rey vuelva de incógnito a Varsovia. Este caballero se toma muy en serio su nuevo rol y se preocupa cuando conoce que la Marquesa de Poggio va a ser una de las futuras esposas, pues ambos han sido amantes y ella puede descubrir el engaño.


Cuando Belfiore se queda solo, intenta escribir una carta a la corte para ser relevado de su misión pero aparece Edoardo di Sanval (sobrino de La Rocca) que está enamorado de Giulietta y desengañado por ver a su enamorada a punto de matrimonio con su tío, pide al fingido rey incorporarse a su corte y así alejarse de la ciudad de Brest. De inmediato es nombrado escudero y el muchacho muy agradecido imagina futuras empresas militares mientras que Belfiore sonríe pensando en la broma que se le ha ocurrido gastar al viejo tesorero La Rocca. Entra asimismo la Marquesa de Poggio que identifica en el fingido rey a su amante, decidiendo no hacer nada y seguir con el futuro matrimonio para así probar su fidelidad.


Giulietta no quiere por marido a un viejo por mucho que su padre se empeñe y se siente esperanzada primero por ver entrar a Edoardo y luego por las promesas de ayuda que está dispuesto a ofrecerle el fingido rey quien se enzarza en una conversación de estrategia militar para así “camuflar” un encuentro entre Giulietta y Edoardo. Cuando entra la marquesa de Poggio, todos acuden a saludarla y es entonces cuando el barón di Kelbar presenta oficialmente al fingido rey de Polonia quien se da prisa en desaparecer evitando explicaciones y complicaciones. La pareja de enamorados (Edoardo y Giulietta) piden consejo a la Marquesa y esta se compromete a ayudarlos.


El fingido rey intenta deslumbrar a La Rocca diciéndole que si estuviera libre de compromisos, le ofrecería la mano de la princesa Ineska y además le daría un ministerio. Ante esta perspectiva La Rocca quiere volverse atrás y se niega a firmar su contrato matrimonial con Giulietta. Entonces el padre de esta le desafía en duelo pero la astuta marquesa propone el plan de que Giulietta se case no con el tío (La Rocca) sino con el sobrino (Edoardo). Como al barón no le gusta este acuerdo, será entonces el fingido rey de Polonia quien dictamine lo que ha de hacerse.


Acto II: Los criados comentan los acontecimientos y la extraña conducta de sus amos. Edoardo tiene aún esperanzas de casarse con su amada pero, como no tiene dinero, reconoce que esto es un enorme obstáculo para conseguirlo. Y ahí entra de nuevo el fingido rey, ordenando al riquísimo tesorero La Rocca, que entregue a su sobrino la propiedad de un castillo y una cuantiosa renta anual.


Por fin se encuentran el fingido rey y la Marquesa. Este insiste en seguir fingiendo su identidad y aquella en su decisión de casarse con el conde Ivrea sino aparece de inmediato un tal “caballero di Belfiore”. Giulietta está feliz por la marcha de los acontecimientos pero le preocupa que Edoardo, en su nueva calidad de escudero, tenga que irse con el fingido rey (esta separación se le hace intolerable).


El barón di Kelbar recibe al conde Ivrea y la astuta Marquesa le pide a este último que esperen una hora para casarse pues desearía que el caballero Belfiore estuviese presente en la ceremonia. El fingido rey anuncia que no habrá boda ya que encomienda de inmediato a Ivrea una misión secreta que debe realizar de inmediato, sin tener tiempo para otra cosa.


Llega Delmonte (escudero de Belfiore) con una carta por la que se hace saber que el autentico Stanislao ha entrado finalmente en Varsovia y ha sido reconocido rey por el parlamento. El caballero Belfiore puede recuperar su personalidad y casarse con la Marquesa. Además Giulietta también se casará con Edoardo.


DATOS DEL ESTRENO
Un giorno di regno o il finto Stanislao (Un día de reinado o el fingido Stanislao)” es un “melodrama giocoso” en dos actos, con libreto de Felice Romani,. Fue destinado en primer lugar al compositor bohemio Adalbert Gyrowetz quien hacía 1818, consiguió estrenar su ópera en Viena con el título de “Il finto Stanislao”. A su vez, Romani se inspiró en “Le faux Stanislas”, texto publicado en 1808 por Alexandre-Vicent Pineaux-Duval. El estreno de la versión de Verdi tuvo lugar en La Scala el 5 de septiembre de1840 con dirección del primer violín (Eugenio Cavallini).

El reparto del estreno fue:

* Raffaele Ferlotti: (bajo) Il Cavaliere di Belfiore (fingido rey Estanislao)
* Raffaele Scalese: (bajo bufo) Il Barone di Kelbar
* Antonietta Ranieri Marini:
(soprano) La Marchesa del Poggio (joven viuda, sobrina del barón y amante de Belfiore)
* Luigia Abbadia: (mezzosoprano) Giulietta di Kelbar (hija del barón y amante de Edoardo)
* Lorenzo Salvi:
(tenor) Edoardo di Sanval (sobrino de La Rocca)
* Agostino Rovere:
(bajo bufo) Il Signor La Rocca (tesorero de los estados de Bretaña y tío de Edoardo)
* Giuseppe Vaschetti ; (tenor) Il Conte Ivrea
* Napoleone Marconi: (tenor) Delmonte (escudero del falso Estanislao)
Criados, criadas y vasallos del Barón Kelbar

Escenografía: Baldasarre Cavalotti y Domenico Menozzi
Director de coro: Giulio Granatelli
Al chémbalo: Giuseppe Verdi (primera representación y única)

Si comparamos con el reparto de Oberto veremos que Antonieta Ranieri Marini, primera Marquesa del Poggio, fue también la primera Leonora. Así mismo el tenor Lorenzo Salvi, primer Edoardo, fue también el primer Riccardo. Los escenógrafos, el director de coro, el clavecinista y el director de orquesta, son también los mismos. A mí no me resulta extraño, partiendo de que se trata del mismo teatro (La Scala) y por tanto, presupongo que “eran de la casa”.

Que la ópera no alcanzó éxito lo sabe todo el mundo y sólo aguantó malamente una única representación siendo sustituida por el Oberto en las otras seis funciones previstas. No obstante, cinco años después del evento, la ópera vivió una serie de representaciones exitosas en Venecia entre 1845 y 1846. En este último año se repuso en Roma y en 1859 pasó a formar parte nuevamente del programa del Teatro San Carlo de Nápoles. No se conoce nada después hasta 1951 que, con motivo del cincuentenario de la muerte del compositor, fue recuperada por la RAI, dirigida por Alfredo Simonetto, de la que se conserva grabación y hasta hoy, considerada modélica.

AUDIO-VIDEO
Recopila en unos ocho minutos un popurrí de “Un Giorno
video


UN GIORNO DI REGNO
Antes de hablar de la ópera, se hace necesario dar unos pequeños datos biográficos sobre las circunstancias que envolvieron su composición. Verdi, recién casado con su primera esposa Margherita Barezzi, residió entre 1836 y 1838 en Busseto y en este último año perdió a su hija primogénita Virginia. En febrero de 1839, harto de la vida provinciana y financiado, como siempre, por su suegro, el matrimonio se trasladó a Milán para intentar estrenar el Oberto. Consiguió su objetivo con un éxito no grandioso pero bueno, el 17 de noviembre de 1839. Pero es que antes (el 22 de octubre), murió también su segundo hijo Icilio. Hay que decir, no obstante, que en aquel entonces, la mortalidad infantil era muy elevada.


Después del estreno de Oberto, el empresario del teatro alla Scala (Bartolomeo Merelli), por exigencias del equilibrio de géneros en la programación, encargó a Verdi una segunda ópera, esta vez cómica. La obra fue “Un giorno di regno”. Verdi, aunque no le convencía, tenía que aceptar a la fuerza y se puso a trabajar. Pero a primeros de 1840, se sintió indispuesto- dicen que de anginas- y tuvo que interrumpir su labor. Apenas restablecido, Margherita enfermó de encefalitis y murió el 18 de Junio de 1840. El estado anímico de Verdi era como para escribir una ópera cómica, pues en muy pocos años habían pasado de ser cuatro de familia, a quedarse sólo. Aún tuvo que esperar hasta el 5 de septiembre de 1840 para estrenar el “Giorno”. No se intenta dramatizar ni romantizar pero así parece que fueron las cosas.


Es verdad que el libreto es malo, no tanto por sus versos (Romani era un libretista con recursos) sino por la trama soporífera, estrujadísima y archisabida por el público de entonces. Además estaba ya el precedente creado por Donizetti en 1832, con su “L’elisir d’amore” que es, mas bien, una comedia sentimental derivada eso si, del género bufo. Por cierto y aunque no venga a cuanto, el matrimonio de Donizetti siguió un curso bastante semejante al de Verdi lo que imprimió al compositor, según mi opinión, un estado de melancolía que yo encuentro siempre en su música. Bueno pues, el volver digamos a la “música antigua”- para aquellos tiempos- era un pecado demasiado grande. Lo digo porque esta ópera de Verdi, apenas me sabe a él, aunque hay muchos que dicen que “a pesar de su frágil estructura compositiva, ya se anuncia el gran compositor”. La ópera está bien, se oye con agrado, facilidad y gusto- mas para los que sean aficionados al período anterior a Bellini-, tiene su aquel en muchos momentos y logra bastantes veces cuajar en melodías afortunadas pero no, yo no veo ni siquiera en germen al Verdi que todos conocemos. Veo mas esencia verdiana en el Oberto.


Algunos autores indican que la línea de canto de esta ópera es una mezcla entre las maneras de componer de Cimarosa y Rossini, sin llegar en el acompañamiento a la transparencia, agilidad y gracia que este tipo de obras necesitan. Me inclino claramente por esta opinión.


De los momentos destacables podrían citarse los señalados a continuación, sin que sea, por supuesto, una relación exhaustiva:


1.- El dúo entre Belfiore y Edoardo del Acto I (Proverò che digno io sono), especialmente en el tenor.
2.- Los dúos entre Giulietta y Edoardo (casi al final del Acto II) de gran encanto melódico que, no sé si por ser una pareja de jóvenes, me recuerdan a los de Nannetta y Fenton del “Falstaff”.
3.- No debemos tampoco olvidar la famosa página de Edoardo (Piatoso al lungo pianto) del comienzo del acto II, reverdecida últimamente por Juan Diego Flórez, sin duda, la más conocida de la obra.
4.- El settimino final (A tal colpo preparata)
5.- En general toda la partitura del tenor (Edoardo) que es la que más se aleja de los convencionalismos.
6.- La exquisita aria de la Marquesa de la mitad del Acto II (Si mostri a chi l’adora).
7.- Y también el Aria de Giulietta con coro en el primer Acto (Non san quant’io nel petto)


Aunque todos estaremos de acuerdo en que no es verdad, a Verdi con esta ópera se le tachó de no ser un compositor adecuado para expresar lo cómico (no se sabe bien si es mas leyenda que realidad). Hubo que esperar hasta 1893 para darnos muestra de su genio con Falstaff (comedia bufa pero creo que con fondo amargo).


Quiero acabar del mismo modo que empecé: con algo de historia. Se debe decir en primer lugar que después del fracaso de su ópera, Verdi abandonó Milán pero pronto se dio cuenta de que no podía soportar la vida en Busseto: quien salió con aureola de triunfador había regresado derrotado. Decidió volver a Milán y dedicarse a la enseñanza pues pensó que- aún yéndole mal las cosas- podría vivir. Así estuvo prácticamente dos años hasta que se encontró, como todos sabemos, con el libreto de Nabucco, …… pero esa es otra historia.


Que este fracaso lo llevó muy dentro de su alma toda la vida, lo demuestran unas palabras que se le atribuyen al compositor con motivo de la revisión del Simon Bocccanegra (casi veinte años después de Un giorno di regno). Son estas:


“…. Este mismo público (el de la Scala), maltrataba la obra (se refiere a un giorno di regno) de un pobre joven enfermo, apremiado por el tiempo y con el corazón desgarrado por una horrible desventura. Todo esto era sabido, pero no fue un freno para la descortesía. No he vuelto a ver desde aquella época Un giorno di regno y será sin duda una ópera mala, aunque cuantas hay no mejores que aquella, que han sido toleradas y quizás incluso aplaudidas. ¡Oh, si el público en aquellos momentos, hubiese no digo ya aplaudido, sino soportado en silencio la obra, no tendría palabras suficientes para agradecérselo! No intento condenarlo: admito su severidad, acepto sus silbidos, con la condición de que nada se me regatee a la hora de los aplausos. Nosotros, pobres cíngaros y charlatanes, nos vemos obligados a vender nuestras fatigas, nuestros pensamientos y nuestros delirios a cambio del oro: el público por tres liras, compra el derecho de silbarnos o de aplaudirnos. Nuestro destino es resignarnos”.


DISCOGRAFIA
En este apartado vamos a poner únicamente el AUDIO de la espléndida grabación de la RAI con motivo del cincuentenario de la muerte del compositor y que puede descargarse libremente en la página de este blog denominada ENLACES:

AUDIO- Alfredo Simonetto (1951)
Caballero Belfiore Renato Capecchi
Barón di Kelbar Sesto Bruscantini
Marquesa del Poggio Lina Pagliughi
Giulietta di Kelbar Laura Cozzi
Edoardo di Sanval Juan Oncina
Señor La Rocca Cristiano Dalamangas
Conde Ivrea Mario Carlin
Delmonte Ottavio Plenizio
Orquesta: RAI de Milán
Coro: RAI de Milán
Grabado en directo Fonit Cetra

1 comentario:

Gustavo dijo...

Hola:

Puedes pasarme el booklet del cd de un giorno di regno en la grabacion dirigida por simonetto, por favor??? gracias!
jocanaan@hotmail.com