lunes, 21 de octubre de 2013

UN ESCOLTA DESPISTADO

ANÉCDOTAS OPERÍSTICAS

Tomando como base la información recogida de internet, la he
Palacio Euskalduna-Bilbao
novelado,  acomodándola al gusto y forma que me convenía y respetando, por supuesto, lo esencial.


En los teatros, existe lo que se llama “palco de honor” o “balcón de autoridades”. Consiste en un lugar, generalmente cerrado, cuando no acuden los “peces gordos”. Normalmente, está  ubicado, justo en el centro de la sala. Con acceso no demasiado complicado, ha de tener un requisito imprescindible: que el lugar sea de fácil control. Los días de función se reúnen allí autoridades, cargos políticos, directivos e invitados. Siguen todos juntos la representación en ese espacio reservado. Y en los entreactos, intercambian opiniones de toda índole sobre la función o lo que surja. Para facilitar la conversación, se les suele dar un refrigerio.

Nuestro amigo de internet, había acudido, como un espectador más, a la escenificación de “La Bohème”, del compositor de Lucca, Giacomo Puccini. En uno de los descansos, salió de su butaca para estirar las
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piernas y echar un cigarrillo. Ya sabemos que, esto, hoy en día está prohibido en todo el recinto teatral. Entonces estaba permitido. Apurando las últimas bocanadas de humo, sonó el primer aviso de que iba a comenzar la representación. Con cierta prisa, nuestro amigo, se dirigía a su asiento, cuando fue abordado por una persona que había visto ya en su pequeño paseo. Sin mediar otra palabra le dijo: 
“¿Qué, Vamos?”.

Quedó tan sorprendido, que se limitó a seguirle para ver si se aclaraba la cuestión. Fue directo al palco de autoridades y allí, el político de turno pregunto: “¿Quién es ese?”. Él respondió diciendo que, era un simple aficionado al que habían traído sin pedirlo. El concejal se echó a reír y sirvió para que nuestro protagonista pasara el resto de la velada entre gente importante, pues no había ya tiempo material para desplazarse a su butaca.

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